Diez puntos clave para comprender el acceso abierto

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Por Marie Lebert, marzo de 2015.
Traducido por Alicia Simmross.

El movimiento de acceso abierto se presentó como una idea muy interesante para el presente y para el futuro: poner los resultados de las investigaciones a disposición de todo el mundo mediante revistas abiertas y archivos abiertos. Hoy, el acceso abierto ha conquistado el mundo para beneficiar a los autores, investigadores, estudiantes y editores, así como a las bibliotecas, universidades y centros de investigación. Y, evidentemente, para favorecer también a todo el público, sea cual sea su formación o trayectoria personal. Descifremos algunas ideas y términos.


¿Qué es exactamente el acceso abierto?

El acceso abierto (open access en inglés) es un gran movimiento internacional que pretende poner a disposición de todo el mundo los resultados de las investigaciones. Ahora que tenemos una red mundial llamada internet, no hay razones para seguir haciendo circular los artículos de los investigadores a través de revistas científicas carísimas cuando a los investigadores no se les paga por escribir estos textos, pues los redactan en el marco de sus labores (incluso, a veces, de noche o los fines de semana desde sus casas). Además, como ciudadanos, pagamos estas investigaciones con nuestros impuestos y, por lo tanto, deberíamos poder leer sus resultados gratuitamente. El acceso abierto es beneficioso para todo el mundo, incluso para los investigadores, quienes se aseguran así que sus trabajos serán leídos y utilizados por mucha gente, ¿y no es eso lo que espera cualquier investigador digno de este nombre?

¿Cuál es el origen del acceso abierto?

El movimiento de acceso abierto fue creado por la Iniciativa de Budapest para el Acceso Abierto (Budapest Open Access Initiative – BOAI), un acta pública firmada en febrero 2002 por algunos pioneros del acceso abierto. A este primer texto le siguieron en septiembre de 2012 las Recomendaciones de la BOAI10 (BOAI10 Recommendations): nuevas recomendaciones, una década después de la firma de la BOAI, para lograr que los resultados de las investigaciones —en cualquier ámbito— sean sistemáticamente de acceso abierto a más tardar dentro de diez años (en 2022 o antes).

¿Cuál es el campo de acción del acceso abierto?

El movimiento de acceso abierto es un movimiento mundial para, en primera instancia, las revistas científicas —y, por lo tanto, los investigadores— de todos los ámbitos; tanto los científicos como los literarios. Estos investigadores escriben artículos en el marco de sus trabajos para mostrar sus investigaciones a otros colegas —y al mundo— y para contribuir al progreso de su propia carrera, al tener una lista de publicaciones a su nombre. La disposición gratuita de sus artículos no significa para ellos, por lo tanto, una pérdida de beneficios económicos; por el contrario, les asegura llegar a una audiencia mundial. Ahora que todo el mundo (o casi todo) tiene el internet, también a través de teléfonos inteligentes y tabletas, ya no hay ninguna razón para que los editores de revistas científicas obtengan grandes beneficios con artículos por los cuales no pagan a sus autores, sobre todo cuando tampoco pagan a los directores de las publicaciones ni a los miembros del comité de lectura (salvo en muy pocas ocasiones).

¿El acceso abierto se utiliza solo para las revistas científicas?

El movimiento de acceso abierto no se limita a las revistas científicas, a pesar de ser este su ámbito prioritario en la actualidad. Dicho movimiento también se refiere a los libros (sean o no científicos), la música y las películas, con la diferencia que con estas últimas los autores sí ganan regalías. Cada vez son más los autores de libros científicos que eligen el acceso abierto para publicar, tras un acuerdo firmado con sus editores. A pesar de que el autor no gane regalías, gana lo más importante, que es ser leído. Podría, por ejemplo, proponer una versión impresa de pago y una digital gratuita. Todo va a depender de las prioridades que tenga el autor (regalías o difusión) y de las posibilidades que le ofrezca su editor. Pero, sobre todo, se aconseja habitualmente a los autores que guarden los derechos de autor de sus libros o artículos, y que no los cedan —como se hacía antes — a un editor, de la misma manera que se les aconseja que utilicen una licencia Creative Commons.

¿Qué es un archivo abierto?

Un archivo abierto es un archivo en línea que permite a los investigadores «donar» sus publicaciones para ponerlas a disposición de todo el mundo. Estos archivos abiertos contienen, por un lado, artículos que todavía no han sido evaluados por los comités de lectura de las revistas (artículos llamados prepublicaciones o preprints) y, por otro, artículos revisados y aceptados para ser publicados por alguna revista (llamados pospublicaciones o postprints), ya sea en revistas de acceso abierto o de pago. Cada vez son más las revistas de pago que dan su acuerdo para depositar sus artículos en un archivo abierto, bien de acceso abierto inmediato o bien diferido (por ejemplo, al cabo de seis meses).

¿Existen muchos archivos abiertos?

Más y más universidades y centros de investigación tienen sus propios archivos abiertos, comenzando por universidades con reputación mundial como Harvard (con DASH) o el MIT (Massachusetts Institute of Technology) (con DSpace@MIT). En general, los archivos abiertos son institucionales o temáticos, por ejemplo, arXiv para la física y las matemáticas. Ciertos archivos abiertos no se limitan a contener artículos y pueden incluir, también, tesis; memorias; libros; material pedagógico y registros de audio y video, entre otros. La cantidad de archivos abiertos está constantemente aumentando, siendo dos los grandes repertorios mundiales : ROAR (Registry of Open Access Repositories) y OpenDOAR (Directory of Open Access Repositories), para que nos sirva de ayuda.

¿Qué es una revista abierta?

Una revista científica abierta funciona como una de pago, con un comité de lectura y otro para la revisión de los artículos. La diferencia que tiene con la revista de pago es que los artículos aceptados se ponen a disposición de todo el mundo de manera gratuita, para poder ser leídos por un público más amplio. La gestión de una revista abierta no es gratuita, por supuesto, pero los costos se pagan después para que el lector pueda leerla gratis, siguiendo el fundamento de una emisión de radio o de televisión; pagar una emisión por unidad nos parecería algo sinsentido. Sin embargo, nos arruinamos para leer artículos publicados en revistas científicas de pago o, si no, son nuestras bibliotecas las que se arruinan, cuando sus presupuestos también se han visto afectados por la crisis económica actual. Las revistas abiertas ofrecen una salida a estos problemas. El costo de operación de una revista abierta puede ser cubierto por subvenciones, patrocinadores, bandas publicitarias o bien por montos de publicación cobrados a los autores —montos normalmente a cargo de las instituciones donde trabajan y que corresponden solo a una minoría de revistas—.

¿Qué futuro les espera a las revistas de pago?

Las revistas abiertas cohabitan de manera armoniosa con las revistas de pago. Pero algunos editores de estas últimas ven disminuir los grandes beneficios generados por los artículos que publican —cuando los autores no son pagados por escribir dichos artículos, recordémoslo—. Estas revistas de pago eran útiles antes de la aparición del internet, ya que era el único medio que tenían los autores —entre la publicación de dos libros— para mostrar los resultados de sus investigaciones. El precio de estas revistas era igualmente accesible hasta hace poco, con una suscripción de pago que permitía a los editores de estas cubrir sus costos. Pero el precio de dichas revistas explotó a partir de los años 1970 hasta llegar hoy a sumas astronómicas en el caso de las más reputadas; ciertos editores, como Elsevier, obtienen beneficios superiores a los de las multinacionales más grandes. Leer revistas científicas no debería ser algo exclusivo para una élite. Las revistas abiertas son accesibles para todo el mundo: para ricos y pobres; para gente con o sin estudios; seamos estudiantes, estemos en la vida activa o jubilados.

¿Hay algún problema con la calidad de las revistas abiertas?

La calidad o la ausencia de calidad afecta a todas las revistas científicas, sean estas de pago o abiertas. La ventaja de las revistas abiertas es que todo el mundo las puede leer —tenga dinero o no— y que los autores se aseguran una audiencia mundial. Además, varios estudios recientes muestran que la calidad de las revistas abiertas es al menos la misma, si no superior, a la de las revistas de pago, y que los artículos de acceso abierto se descargan y son citados más que los otros. También es verdad que las abiertas son más recientes y, por lo tanto, normalmente, menos conocidas por los investigadores que buscan revistas prestigiosas en las cuales publicar sus artículos. Pero algunas de las abiertas han adquirido rápidamente una reputación de excelencia comparable a la de las mejores revistas de pago: por ejemplo, las siete revistas científicas gratuitas de alta gama publicadas por la PLOS (Public Library of Science), entre las cuales está PLOS ONE, la más conocida.

¿Hay que tener cuidado con posibles estafas?

Con el éxito del movimiento de acceso abierto, han aparecido revistas «científicas» abiertas falsas, sobre todo anglófonas, que pretenden estafar a los investigadores con un comité de lectura simulado y que solo se interesan en los costos de publicación que tendrán que pagar los autores para ser publicados. Pero no es la primera vez que una idea bonita se ve alejada de su objetivo principal para obtener beneficios mercantiles, y tampoco es la primera vez que páginas falsas aparecen en la web. Si quieren publicar sus artículos en una revista abierta, los autores o investigadores pueden explorar el DOAJ (Directory of Open Access Journals), un repertorio con 10.200 revistas científicas de acceso abierto, de 136 países y en 50 lenguas.

Para saber más, visite:
Un Panorama sobre el Acceso Abierto, por Peter Suber, director del Harvard Open Access Project.


Copyright © 2015 Marie Lebert (texto) & Alicia Simmross (traducción)
Licencia CC BY-NC-SA version 4.0

Written by marielebert

2015/02/14 at 13:45

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